Encuentra el saco de invierno perfecto

El saco es un complemento fundamental para los paseos con nuestro bebé; en días de frío, tendremos que pensar en un saco de invierno que lo mantenga a una temperatura óptima y que garantice y combine confort y funcionalidad.

En esta entrada, te orientamos sobre los factores a tener en cuenta cuando busques el saco de invierno ideal. ¡No te lo pierdas!

Exterior

  • Tejido exterior: quizás uno de los elementos más importantes a tener en cuenta en el saco de invierno, ya que durante esta estación son habituales la lluvia, la nieve y el viento. Para guarecer al pequeño son importantes los tejidos que repelen el agua, como los acabados en piel, y también aquellos creados específicamente para proteger de condiciones adversas.
  • Diseño: el estilo del saco es importante, ya que nuestra apariencia exterior es un reflejo de nuestros gustos y predilecciones. Busca uno que coincida contigo, tu silla de paseo y tu forma de ser: conjuntar funcionalidad y estética es tan importante al vestir nuestro carrito como lo es al vestirnos nosotros.

Interior

  • Tejido interior – relleno: importante, ya que nuestro bebé está en contacto con él. Para el invierno es una buena opción el pelo, ya que es suave y cálido, o, en cualquier caso, una tela que resulte agradable y esponjosa.
  • Grosor: el grosor del saco es importante porque trasciende dos factores: por un lado, lo mullido del saco; por otro, la protección frente al frío.
  • Confort: el interior debe ser mullido y garantizar la comodidad de nuestro bebé. Piensa en el saco como una prolongación de su camita, que se coloca en la silla de paseo. Un interior adecuado y confortable hace de su sueño una experiencia sana y placentera.

Funcionalidad

  • Adaptabilidad: ten en cuenta que el saco está pensado para incorporarse a un capazo, carrito o silla ligera. Es por esto que el tamaño y el acople son valores importantes: busca un tamaño que se adapte a tu soporte, y, por otra parte, el acople debe ser sencillo y funcional (botones, enganche elástico, correas de ajuste, etc.)
  • Cierre: una cremallera que funcione bidireccionalmente permite abrir el saco en multiposición. Imagina, por ejemplo, utilizar un saco de invierno en el mes de marzo: aunque los días aún sean fríos, una cremallera que permita apertura parcial a distintos niveles nos servirá para adecuarnos a la temperatura en caso de que ésta suba. Existen distintos tipos de aperturas:
    • En sentido vertical: abrimos los laterales del saco y dejamos que la parte superior se desdoble sobre la superficie como si fuera una manta.
    • En sentido horizontal: una cremallera central separa el exterior del saco en dos capas que se extienden a izquierda y derecha.
    • Desde el inferior del saco: este tipo de cierre se da cuando el cubrepiés del saco es extraíble; al abrirlo desde abajo, los pies del niño quedan al descubierto. Es especialmente útil si el pequeño ha estado jugando en la calle, y tiene el calzado manchado.

Esperamos que estos consejos te ayuden en la búsqueda del saco de invierno perfecto. Recuerda que lo más importante es encontrar el equilibrio perfecto entre usabilidad, bienestar y armonía. ¡Gracias por leernos!

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